Hoy se desempeña como Asesor Pedagógico del Colegio Carbó
Ex sacerdote concordiense acusado de violación en los EE UU
02/08/2010 : 00:57
Jesús Garay fue presbítero hasta el año 2008, cuando estaba al frente de la parroquia de Villa Adela y como Capellán del Escuadrón 4 de Gendarmería Concordia. Tras renunciar a su sacerdocio se abocó a la docencia y hoy es el Asesor Pedagógico del Colegio Alejandro Carbó (Ex Nacional). Allí aceptó dialogar con Diario Río Uruguay y reconoció que en el año 1998 –cuando era cura en California (EEUU)- fue acusado de violar a una joven de 17 años de edad, la cual quedó embarazada. Garay no aceptó ser entrevistado, pero admitió que mantuvo “un vínculo” con la joven, pero que “nunca hubo forzamiento”. Después de ese escándalo la Iglesia lo trajo nuevamente a la Argentina donde continuó como sacerdote por 10 años más.
El nombre del ex-sacerdote Jesús Garay aparece mencionado en
el libro “Abusos Sexuales”, recientemente escrito por el periodista Jorge
Llistosella, quien investigó en profundidad la pederastia y otros delitos
cometidos por sacerdotes argentinos y de otros países. Señalando que se trata
de un tema que ha afectado la credibilidad de la Iglesia Católica en todo el
mundo, incluyendo nuestro país, y que obligó al Vaticano a modificar la
tradicional política de ocultar las denuncias contra miembros del clero y a
permitir la investigación judicial ante denuncias de ese tipo.
Entre otros tantos casos, en la obra de Llistosella se
narra la historia de una mujer que inició una demanda judicial contra la
arquidiócesis católica de Los Ángeles (EE UU), denunciando que el sacerdote
Jesús Garay la había violado y, al quedar embarazada, la presionó para que
abortase.
La mujer, identificada por el juzgado con el nombre de
fantasía Jane Doe, agregaba que el cura la violó repetidamente en 1997, cuando
ella tenía 17 años y era secretaria part-time en la iglesia “Sagrada Familia”,
en Wilmington, California.
Siempre de acuerdo a su testimonio, quedó embarazada en
diciembre de 1997 y Garay continuó abusando sexualmente de ella “hasta
aproximadamente abril de 1998”. La acción judicial alega que la arquidiócesis
no notificó a las autoridades el abuso sexual, no otorgó cobertura médica a la
joven durante su embarazo y desprotegió al niño después de su nacimiento. Los
registros estadounidenses sobre sacerdotes abusadores afirman que Garay llegó a
Los Ángeles desde Venado Tuerto, provincia de Santa Fe, Argentina, según
aparecía remarcado en el diario The San Diego Union-Tribune, en su edición del 5
de octubre de 2004.
Retorno a la Argentina
Un lector de Diario Río Uruguay advirtió que el nombre
del sacerdote denunciado en el libro era análogo al del actual Asesor
Pedagógico del Colegio Alejandro Carbó, a lo que se agregaban otras aristas coincidentes.
Con ese disparador este medio periodístico consultó
archivos eclesiásticos, registros de Gendarmería Nacional y también documentación
del Consejo de Educación; llegando a la conclusión que este religioso -que llegó
a Concordia en el año 1999- tenía muchas cosas en común con el denunciado en EE UU.
Con ese indicio, dos cronistas lo visitaron en su oficina
de la escuela Nacional, donde Jesús Garay reconoció que en sus inicios como
sacerdote había estado en el hemisferio norte y que “al tiempo” de retornar al
país se enteró que habían promovido una denuncia en su contra. Aunque luego se
desdijo señalando que –cuando todavía estaba en EE UU- una abogada de la
demandante le había advertido que el objetivo “era sacar un juicio de
manutención de por vida a la arquidiócesis de Los Ángeles”.
El hoy asesor docente reconoció que mantuvo “una relación”
con la joven, pero aclaró que “nunca hubo forzamiento” para los encuentros que
mantuvo con la denunciante.
Lo cierto es que si bien Garay no aceptó ser entrevistado
formalmente, también reconoció que la investigación lo implicaba, y en una actitud
habitual en estos casos, advirtió que tomaría todas las represalias legales
contra quienes manchen su “nombre y honor”.
Más allá de su situación personal, surge como evidencia
que un año después de ser denunciado en California, la Iglesia Católica lo hizo
retornar a la Argentina y lo reubicó en la Diócesis de Concordia, para
continuar con su tarea sacerdotal en
parroquias de San José, General Campos y Concordia. Llegando inclusive a ser
nombrado como capellán del escuadrón local de la Gendarmería, en una ceremonia en
la que estuvo presente el Capellán Mayor de la Gendarmería Nacional de entonces,
Monseñor Mario Bonabotta, quien fue el encargado de poner en funciones a Garay.
En su libro “Abusos Sexuales”, el periodista Jorge
Llistosella rescata que “el psicoanálisis dice que una persona no puede
prescindir de su sexualidad, aunque admite que haya gente que pueda derivar su
pulsión sexual a algo más etéreo como el reino de los cielos”, indica el
investigador. En el caso que nos compete, Garay le sigue dando la razón
a la primera opción, ya que - además de su experiencia denunciada- en el año 2008 dejaría
definitivamente los votos religiosos al formalizar pareja con una reconocida funcionaria
de la justicia local.
Garay es hoy el encargado de asesorar en las diversas problemáticas de alumnos y docentes en la escuela Alejandro Carbó.