El Palmar Hotel Casino se apresta a cumplir cinco décadas, iniciadas oficialmente en el año 1969, cuando Juan Carlos Carraro decidió emular a su padre (Donatto Carraro) y abrir su propio hotel sobre calle Urquiza, a cuadra y media de la plaza 25 de Mayo de Concordia. Primero se esbozó como una casa de pensión, pero luego fue tomando cuerpo hacia el alojamiento que hoy persiste.

El emprendimiento tuvo sus primeros 10 años de administración a cargo de su fundador, pero un inesperado deceso obligó a que su hijo Juan, entonces un flamante médico cirujano, debiera dejar sus proyectos en el campo de la medicina para volver a Concordia y hacerse cargo del emprendimiento familiar.

Sentado en una mesa del restó Donatto, Juan Carraro mira por la ventana y repasa que “en la familia, yo sería la tercera generación de hoteleros”, mientras que sus tres hijos ya agregaron la cuarta.

“Cuando me hice cargo de la administración del hotel no fue una transición tranquila, porque yo estaba en otra actividad y mi padre fallece bruscamente”, por lo que además del dolor por la pérdida, “tuve que venir a hacerme cargo del hotel y si bien uno tenía conocimientos, porque se habla del tema en la mesa familiar”, hasta ese momento “no tenía participación directa en la administración de hotel”.

Por ese motivo ratifica que “al principio fue traumático, porque no contaba con experiencia, solo tenía 24 años, recién me había recibido de médico y estaba empezando en una especialidad”, que era cirugía torácica.
Aprendiendo sobre la marcha
Pero la urgencia de la situación no dejó lugar para las dudas y el joven Juan Carraro empezó a conocer sobre la marcha los bemoles de la actividad turística y hotelera.

Afortunadamente coincidió con un movimiento importante de viajantes, motorizado fundamentalmente por Salto Grande, pero también aprovechando los más variados contingentes, “como grupos de gente que viajaba desde Buenos Aires a Brasil a visitar a una especie de curandero”. Un viaje que se hacía por la vieja ruta 14 y cuyos protagonistas “habían tomado a Concordia como escala de un viaje que entonces demoraba muchísimas horas”.

Más tarde llegaría la historia un poco más conocida, como lo fue el despegue de la actividad termal, primero en la región y luego específicamente en Concordia. Agregando semejante atractivo “a lo que ya había, que eran fundamentalmente San Carlos y Salto Grande”.
La historia la hacen personas
Carraro vuelve a levantar la mirada hacia el exterior del resto inaugurado hace tres años y que ahora es el acceso al hotel por calle Pellegrini. “Cuando un emprendimiento así llega a los 50 años a uno lo primero que se le viene a la mente son personas, porque a las cosas las hacen la gente que las impulsa”, asevera sin dudar.

En ese contexto enumera a “personas que se involucraron, que tuvieron que pensar, trabajar y arriesgar”, pero también a clientes, sobre todo aquellos “clientes que después se hicieron amigos”.

Es por eso que para todas estas personas, la empresa prepara un agasajo, para todos aquellos que hicieron posible llegar a los 50 años. "Pensamos en una velada con la gente que participó de todo esto, incluso algunos de ellos ya jubilados, a los cuales vamos a llamar para recordar y revivir una historia que también es de ellos”.
Como un cuarto hijo
Juan Carraro es padre de tres hijos varones, “que ya empezarán a ver cómo es esto” de administrar un hotel con tanta historia. Admite que el desafío es explicarle “a mis hijos que el hotel es un hermano más de ellos, porque para mí es otro hijo”. Por eso es que su anhelo es que la cuarta generación de hoteleros Carraro “a eso lo entiendan, aunque sea de a poco, porque a veces (las nuevas generaciones) viven este presente con una naturalidad que necesita conocer cómo se inició”.

Fue allí donde subrayó que, independientemente del rubro, “de las empresas de 50 años que quedan, son pocas las que no cambian de gestión o titulares, entonces es algo que hay que tener en cuenta, que demanda dedicación, y la necesidad de pensar que lo ya conseguido tiene que ser el comienzo de muchas otras cosas”.
Sorteando crisis
Así como en la historia del país, los 50 años de trabajo que cumula el Palmar Hotel no está huérfana de haber navegado por aguas turbulentas, sobre todo a causa de las crisis que sacudieron el último medio siglo de la Argentina. “Se pasaron crisis económicas y de otro tipo también”, señala Carraro, pero rescató que “uno va a aprendiendo distintas alternativas y variantes para paliar estas crisis”, fundamentalmente porque “dentro de las paredes del hotel hay trabajadores que tienen su familia y uno tiene la responsabilidad de paliar el momento”. Trayendo a colación que justamente “ahora estamos viviendo una de ellas, que esperemos superar cuanto antes, para seguir avanzando”.
Concordia
En un época donde muchos vecinos de la ciudad están convencidos de que todos los males del mundo se concentran en este mismo punto del globo terráqueo, Juan Carraro valora que fue “una suerte nacer en Concordia, porque si bien tiene un montón de dificultades, al mismo tiempo ofrece muchas oportunidades para que te desarrolles en lo que quieras”, remarcando que “eso sólo va a depender de vos”.

Por lo antes anunciado, afirma que “nosotros hemos podido crecer porque la ciudad creció”, ya que “estamos estrechamente vinculados al turismo, una actividad que en los últimos 30 años has ido variando e incrementando sus atractivos”. Sin dejar de lado que tenemos una Concordia “con buena gente, capaz de trabajar y apostar a crecer ¿Podría ser mejor? Claro, sin duda que sí, pero no podemos dejar de señalar que es el lugar que permitió que uno apueste y se desarrolle”, concluyó Carraro.