La complejidad de los problemas de la citricultura y la necesidad de generar respuestas adecuadas para la competitividad, la sustentabilidad y la equidad social, plantean al estado la importancia de asegurar políticas que tengan en cuenta la diversidad productiva, económica, institucional, social y cultural de los territorios.

Nuestra región, a pesar de los esfuerzos realizados, quedó carente de tecnologías de producto y proceso, infraestructura, comercialización en el exterior, servicios de certificación, normalización y homologación de productos, información sobre mercados, comercialización en el exterior, acceso a líneas apropiadas de crédito, etc., y no se encuentran aseguradas para una cantidad importante de productores de la agricultura familiar ( 90%), dificultando los procesos de transformación productiva e inserción en los mercados.

La pregunta candente para un Estado y una sociedad que paulatinamente se adentra en la vida democrática en la región, no es ya cómo contener la diversidad, sino cómo respetarla y estimularla.

La citricultura entrerriana es de neto corte familiar como modelo alternativo que promueve un desarrollo económico, ecológico y socialmente sustentable en lugar de la concentración, la usura la expulsión de los productores y la destrucción de la cultura del trabajo de la tierra. Con políticas activas y diversificadas por tipo de productos y por áreas geográficas para alentar a los verdaderos actores del desarrollo en el contexto de una macroeconomía adecuada para el desarrollo social.

Reclamamos que los decisores políticos se aboquen a solucionar el grave problema financiero de nuestra citricultura, si resolvemos la coyuntura, con medidas que reviertan los problemas económicos, financieros, sociales y laborales y se diseña un apropiado crédito, es probable mirar el futuro con optimismo; para entrar de lleno en el análisis de la estructura. En este grave momento, creemos importante las acciones decididas de las asociaciones que forman la FEDERACION DEL CITRUS DE ENTRE RIOS, y estas deberían ser las generadoras de proyectos que permitan el análisis prospectivo de un verdadero plan de reconversión citrícola.

Englobando todo lo antedicho, con una ley de promoción de economías regionales, estaríamos transitando un camino donde podríamos comenzar a hablar de productividad y competitividad, donde la tecnología juega un papel preponderante.

Hoy, los productores están financiando barreras fitosanitarias en su lucha permanente contra el HLB, controles necesarios y permanentes en monitoreos a campo, tanto del vector como material vegetal.

La citricultura necesita ayuda; en esto va nuestra identidad.

Innovemos hacia la satisfacción de necesidades humanas, interpretemos la realidad desde el mundo de las personas y comencemos a institucionalizar el desarrollo que entendemos se merece la República y nuestra actividad.

Integrante de la Comisión Directiva de la Asociación de Citricultores de Concordia.

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