Motivado por el 27º aniversario del surgimiento del reconocido programa concordiense, su creador, Hugo Rojas, recordó con nostalgia los orígenes del show y su paso de la radio hacia la televisión en diálogo con Diario Río Uruguay.

De esta manera, Rojas recordó que “La Naranja Mirona nació de la nada, porque yo hacía el programa en la FM 100 de Concordia, en el año 93”. Su pintoresco nombre fue propuesto “por Alejandro Bazoler, porque la ciudad era la capital del citrus y nosotros trabajamos en la citricultura”, mencionó Rojas.

Sin embargo, el período de la Naranja en la radio terminó cuando “Alejandro Fitte, el entonces gerente de Televisora del Este, tuvo la idea de sortear un televisor por mes a los abonados que estaban al día con la cuota” y le preguntó a “mi hermano, Jorge Rojas, que era el encargado de la televisora, quién podría llevar a cabo este sorteo y me llevó a mí”.

En aquellos tiempos, hacer un sorteo de este tipo “era muy complicado”, contó Rojas. “Televisora del Este no tenía un canal local, entonces había que desconectar un canal y habían elegido desconectar el que transmitía ‘Grande Pa’ con Arturo Pui para ponerme a mi en su lugar, con una cámara que por más que le pongas 16.000 reflectores seguía viéndose todo amarillo, con una cortina negra, mi ahijada que era chiquita y una urna de vidrio de donde sacábamos los cupones. La gente furiosa. Impresentable”, rememoró con gracia en su voz el conductor.

No obstante, ese fue el origen de lo que hoy conocemos como la Naranja Mirona. Una vez que el programa llegó a la televisora, al tiempo “Alejandro me propuso hacer un programa de televisión porque tenía la idea de sacar un canal de aire”, destacó Rojas. Entonces “arrancamos como joda, yendo a Puerto Yeruá, a Nueva Escocia, a los camping, haciendo cosas de chicos” en las emisiones, mencionó.

Con esta idea, el gerente de la televisora los habilitó para que salieran al aire y entonces, comenzó la odisea que los llevó a transmitir por más de 10 años para la gente.

Pero las cosas se complicaron en el trayecto y una venta de la franquicia amenazó la continuidad de la Naranja en la televisión local. Hugo destacó que al momento de vender la televisora a Carlos Ancarola, “Alejandro puso como cláusula que la Naranja Mirona tenía que perdurar en la cadena”, pero los nuevos compradores no querían aceptar el trato. Sin embargo, el aún gerente “se cerró en que no aceptaría el trato de otra manera que no sea esa y, al final, se concretó la venta y pasamos al canal”.

La nueva etapa del programa vino acompañada de muchos obstáculos, en el nuevo canal “salíamos en cualquier lado, en cualquier horario, pasamos muchas peripecias e, inclusive, cuando hicieron el informativo en el estudio de donde fue Televisora del Este, a nosotros nos sacan y yo termino haciendo el programa en una casa”, remarcó Rojas.

Sin embargo, actualmente, el programa “tiene más de 300 campañas solidarias y, si este año se hubiera podido concretar, hubieran pasado 27 generaciones de estudiantes por el estudio”, valoró Rojas. Sin dudas, “transcurrimos una gran etapa, hemos pasado momentos muy malos, momentos muy buenos, una vez salimos al aire y el programa no se vio, hicimos el programa para la gente que estaba dentro del estudio porque el canal nunca nos había puesto al aire y nosotros no sabíamos, hemos salido sin audio, sin color, hemos pasado todas las situaciones posibles, pero hoy somos el programa más viejo de la ciudad y todos los domingos la gente nos sigue eligiendo”, concluyó su creador.

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