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Según explicaron, el agua es “una sustancia vital para nuestro organismo”, dado que “por medio de esta se llevan a cabo todas las relaciones químicas en el metabolismo de nuestro cuerpo”, por lo que “cuando realizamos ejercicios, el agua cumple otras funciones tanto en órganos, como en músculos”.

De esta manera, indicaron que “al elevarse la temperatura corporal, la sudación cumple un rol de enfriamiento en el cual será necesario mantenerse hidratado”, debido a que “a través del sudor, el cuerpo pierde cloro, potasio, sodio y magnesio como sales minerales, pero el mayor componente perdido es el agua”.

Es por eso que “transpirar más no significa mejores resultados o bajar esos kilos de más, de hecho, seguramente se obtengan menores resultados en relación a una persona bien hidratada”. Incluso, remarcaron que “muchas personas se abrigan intencionalmente con la finalidad de transpirar más y no es raro verlos en días de calor, a pleno sol del mediodía, corriendo en las plazas buscando transpirar lo más posible”.

No obstante, aclararon que “elevar la temperatura corporal lo único que puede lograr es una pérdida de líquidos y sales corporales en exceso” y, a su vez, esta situación “puede generar taquicardia, disminución de la presión arterial e incluso desmayos”, además de que “se produce una alteración en el equilibrio de las sales del cuerpo, principalmente el sodio y el potasio, cuyo equilibrio corporal es esencial para el correcto funcionamiento de nuestro organismo”.
Derribar un gran mito
En relación a esto, desde el complejo Maranhao precisaron que “a la hora de realizar actividad física, transpirar no se relaciona directamente con la pérdida de grasa corporal”.

Es así que indicaron: “Si tu objetivo es perder peso, lo menos recomendable es usar demasiada ropa, porque esto te impedirá tener una adecuada transpiración y, cuando sube la temperatura corporal, el cuerpo dejará de quemar grasas, ya que tu metabolismo se defenderá tomando glucógeno, por ser la fuente de energía más cercana”. Sin embargo, esto “no quiere decir que no transpiremos mientras realizamos alguna actividad física o que transpirar haga mal”, sino que “hay que dejar que el cuerpo lo haga de manera natural y con la ropa adecuada para dicha actividad”.

“Otro punto a tener cuenta es que la elevación de la temperatura a un cierto grado inhibe a los neuro receptores que controlan la sensación de sed”, por lo que “en ejercicios intensos es bueno beber pequeñas cantidades de agua durante la actividad, varias veces, aunque no sientas sed”, con el objetivo de “evitar, principalmente, la deshidratación, pero también posibles mareos, calambres y hasta posibles desmayos”.