El maridaje es el arte de amalgamar una bebida y un alimento. Algunas son clásicas y muchísima gente las tiene presente: vinos tintos robustos con carne de caza, vino blanco con pescado, el Malbec argentino con el asado, etc. En síntesis, la idea es complementarlos para uno realce los sabores del otro.

Con esa premisa, desde su local ubicado en calle Tratado del Pilar 29, la gente de 226 Beer Shop & Deli combina el fruto del lupo y la cebada con los lácteos sólidos. El resultado en el siguiente detalle.

Queso feta

El queso feta es un queso muy popular en la cocina. Es rico de un sabor suave, salado y levemente picante, con una agradable señal aromática. Semi firme, de masa quebradiza, que se desgrana en la boca. Tiene un sabor dominante que no intimida a otros ingredientes, sino que funciona muy bien con muchos platos.
Por lo cual es ideal complementar este queso con cervezas más ligeras e igualmente interesantes como una belgian blonde como la Baguales de Berlina o una excelente cerveza belga como la Abervode. Ambas cervezas son ligeras pero llenas de carácter y se pueden combinar con un Feta cualquier día de la semana.

Quesos de cabra

Los quesos de cabra tienen muchas formas gloriosas. Las versiones frescas, cremosas y untables a menudo tienen variedades con sabores diferentes, como agrios, dulces, intensos, picantes o terrosos.
Algunos ejemplos además del Feta, son el Lusignan, Chevrotin, Cambembert de cabra, Saint Julien y Crotin.
Los mejores maridajes para un queso de cabra cremoso suelen ser los que se complementan, como cervezas de estilos clásicos como la española Chula Pilsner, o una Minga German Pils . Los quesos más intensos van bien con una APA Carancho de Okcidenta, belgian golden strong como la Guillotine de Bélgica, tripels y saisons como las Saint Fruilian, Herkenrode o la fabulosa Hertog Jan.
Quesos intensos

Los quesos de gran intensidad tienen sabores increíblemente complejos y diversos, lo que los abre a muchos maridajes deliciosos. En términos generales, estos quesos tienden a ser cremosos, pueden tener sabor a nueces, suaves a picantes, complejos, terrosos, notas ácidas o amoniacales.
El Sacre Couer es un queso de pasta blanda con forma de corazón que tiene una gran señal olfativa, y al fundirse en la boca se perciben notas acidas, lácticas y amoniacales. Marida muy bien con una Irish Cream de Manush o la Scottish de la marplatense Gaukler.
El queso Petit Cube es un placer al cubo, al corte presenta dos fases bien diferenciadas, de corteza blanca comestible, tiene aroma y sabor intenso. La parte de la periferia funde en boca muy rápidamente, mientras que la parte del centro es más pastosa y algo salado, con notas lácticas ácidas, algunas cocidas y un agradable dejo amargo final. En el centro de la masa el queso es adherente y en la periferia es untuoso. Marida muy bien con una scottish de cervecería Bronx o una Viejo Zorro de Okcidenta.
Con tantos puentes que complementan los sabores en nuestra cerveza, casi podrías tomar un queso y una cerveza al azar y tendría un maridaje aceptable. El truco para combinar este tipo de quesos es lograr el mismo impacto. Acompañarlo con cervezas como una Barley Wine de Manush o una Imperial Stout de Antares puede lograr una sensación increíble.

Brie y camembert

Mucha gente ha comido de alguna manera el queso Brie. Es cremoso y mantecoso.
Si bien el Brie presenta un sabor algo neutro para muchos maridajes, es tan cremoso y mantecoso que se recomiendan cerveza que puedan fundir esa cremosidad como una kolsch de Bariloche de la cervecería Manush, una weizen alemana de Maisel, o la Punk IPA de la escocesa Brew Dog, sino ya una cerveza belga como las Delirium Tremens.
Luego viene el Camembert, el primo de Brie que agrega aromas terrosos, hongos, ligeramente picantes. Hay mucho margen de maniobra para los maridajes aquí, pero difícilmente haya una combinación mejor que el maridaje con las saison. Y para eso te recomendamos una saison Belga de Saint Friulian o Herkenrode o “Ritual de lo habitual”, que es una Imperial Saison de la mendocina Funky Barrel para tener una experiencia completamente diferente con una cerveza madurada en barrica de vino.
Dicen que maridar quesos y cervezas es casi un arte. Sin embargo, no es más que cervezas y quesos. Por lo cual podemos equivocarnos tranquilamente, y seguir intentando, hasta encontrar la combinación que más se adapte a nuestro gusto. Después de todo hay un gran mundo de quesos y cervezas, y siempre podemos descubrir sabores que pueden sorprendernos gratamente.

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